Música y cine

La música y el cine son dos formas de arte que, desde la creación del cine, mantienen una relación simbiótica. ¿Se desarrollaron la música y el cine de forma paralela en la historia y se influenciaron mutuamente, o su evolución fue más bien caótica y dejada al azar?

Del cine mudo al éxito de taquilla (Música y cine en la historia)

Desde los pianistas acompañantes durante una proyección de cine mudo (a menudo dependientes del arte improvisatorio del pianista) hasta los conocidos compositores de música cinematográfica como John Williams y Hans Zimmer. Tras más de 100 años de historia del cine, se conocen e investigan innumerables interacciones entre el cine y la música. De forma muy general, se ha acuñado el neologismo Síncresis naturalizado, el cual designa el proceso de fusión que tiene lugar durante la presentación simultánea de un estímulo acústico y uno visual. 
En primer lugar, el efecto principal es la intensificación de las emociones. Además, existe la posibilidad de crear estados de ánimo y transportar historias a un nivel más profundo y emocional. La música puede servir en las películas como una herramienta poderosa para definir personajes (leitmotiv), impulsar la trama y ofrecer al público una experiencia más intensa.

Sin embargo, esta interacción entre música y película se ha tratado hasta ahora de forma muy unilateral. En la mayoría de los casos, la música sirve de apoyo a la película para producir los efectos mencionados. El enfoque de invertir los papeles solo se ha implementado hasta ahora en los vídeos musicales de la música popular. En nuestro proyecto Resistencia – 8 de septiembre intentemos lograr la construcción de una sincresis con los papeles invertidos. Al revés de los roles tradicionales de la música y el cine en la historia, nuestro film le dará a la música un plano concreto que abra a los espectadores la posibilidad de inferir un contexto concreto (el cine) a partir de una emoción abstracta (la música).

La música debe, por tanto, desencadenar la película y no al revés. En consecuencia, la sinfonía se creó primero, aunque una separación exacta de la dramaturgia de la sinfonía y de la película sea ilusoria. Sin embargo, algo similar les habrá ocurrido a los compositores del siglo XIX con su exigencia de „¡Prima la musica!“. 

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